Criopreservación de embriones

En pleno 2016 sigue vigente el récord de 2010 en el que se consiguió dar a  luz con un embrión congelado hace 20 años.  Si hablamos de esperma congelado, la cifra se eleva hasta alcanzar los  22 años de antigüedad.

Hoy en día muchas parejas recurren a técnicas de reproducción asistida, no sólo por problemas de salud, sino a veces por motivos profesionales, como en los  casos de Facebook, Apple y Google, empresas que incentivan a sus trabajadoras en edad fértil, con el fin de criopreservar sus embriones y óvulos para retrasar la maternidad.

¿Cuándo pueden aparecer conflictos de intereses?

Si se criopreservan los óvulos y el esperma por separado, no surge ningún problema legal tras una separación, sin embargo, en el caso de los embriones, ya han surgido varias disputas, en las que se ha llegado a los tribunales por su custodia tras una separación.

La cuestión más famosa de disputas de este tipo es la que mantienen Nick Loeb y la actriz Sofía Vergara

También existen casos de gente corriente que también mantienen disputas legales similares.

En España todavía no ha trascendido ningún suceso de esta tipología, y aunque  está  muy vagamente previsto en la legislación, numerosos expertos han dado su opinión al respecto, llegando a la conclusión de que no debería  tomarse ninguna decisión prescindiendo de alguna de las partes involucradas en esta situación.

 En la mayoría de las ocasiones las parejas firman un documento que establece una solución si se opta por una  separación. A pesar de esto, basta con que una de las partes se niegue a cumplir con lo establecido para tener que acudir a los tribunales.

Así se manifiesta en la legislación de varios países europeos como Francia o Inglaterra, en los que se permite la revocación del consentimiento antes de la implantación de los embriones.

 Si se analizan algunas sentencias, en especial el caso Evans contra  Reino Unido, se puede observar que en la gran mayoría de los  casos los tribunales han fallado a favor de la destrucción  de embriones de mujeres que tenían en esa implantación, la última oportunidad de ser madres biológicas.

¿En qué ocasiones se ha decidido continuar con la implantación?

Fuera de Europa, existen dos excepciones confirmadas, una en Argentina, en la que se reconoció el derecho a la implantación tras una separación, basándose en que el varón aceptó la paternidad desde el momento en  que accedió a someterse al tratamiento de reproducción asistida. En esta ocasión, no existía ningún inconveniente para  la mujer, en poder realizar otros tratamientos de fertilidad.

La otra excepción se confirmó en Israel (caso Nachmani contra Nachmani), donde la Corte Suprema dio la razón a una mujer, tras recurrir ésta la sentencia previa, que falló a favor de su ex pareja. En este caso, prevaleció la voluntad de la mujer, al ser esta la única forma posible de ser madre.

Debido a la ausencia de leyes específicas a nivel nacional y teniendo en cuenta la jurisprudencia a nivel europeo e internacional, se abre un amplio abanico de posibilidades,  sobre el destino de  los embriones tras una separación en España.