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Hablar de transporte es hablar de los vehículos que se utilizan para trasladar la mercancía en cuestión. En todos los vehículos o medios de transporte, podemos encontrar una serie de aspectos comunes como la limitación de la capacidad, el peso y las medidas, las necesidades de resistencia estructural y de optimización de combustible, los requisitos de seguridad, la capacidad de adaptación entre el vehículo…

Pero además, si estamos transportando mercancías perecederas o que deben mantener una temperatura adecuada para llegar hasta su destino sin que sus propiedades se hayan visto alteradas, son necesarios unos determinados requisitos. Es lo que llamamos transporte a temperatura controlada. Su objetivo es mantener la temperatura para preservar las condiciones del producto desde su recogida hasta que es entregado. Por supuesto, siempre cumpliendo con la normativa aplicable a cada producto. De esta forma se evita la multiplicación de microorganismos que puedan afectar a la calidad y seguridad de los productos transportados.

Así pues, tanto para el proceso de recogida como para la entrega, es necesario contar con vehículos que se ajusten al intervalo de temperatura de la mercancía. Por lo general, se trata de vehículos cuya tipología de ATP (Acuerdo Internacional de Transporte de Mercancías Perecederas) se ajusta a la capacidad de refrigeración del producto. Pero también deben usarse equipos frigoríficos acordes al espacio de la caja del vehículo.

Como es natural, el transporte a temperatura controlada se lleva a cabo lo más rápido posible, evitando al máximo los cambios de temperatura de la mercancía. El pre enfriamiento de los vehículos debe llevarse a cabo antes de empezar la carga, hasta alcanzar una temperatura igual o ligeramente más alta a la temperatura del rocío del aire de la zona de carga para que no de generen condensaciones y que el interior del vehículo alcance una temperatura adecuada al tipo de producto que debe transportarse. Para verificar que la temperatura es óptima, los vehículos siempre deben incorporar un dispositivo apropiado o registrador de temperatura en el lugar de mayor temperatura del interior del cubículo.

Mantener las condiciones adecuadas dentro de la zona de carga es responsabilidad de la empresa de transportes. Pero también es responsable de que los productos lleguen a su destino sin haber superado la temperatura máxima específica. Las puertas de los vehículos jamás deben ser abiertas hasta el momento en que se vaya a proceder a la carga y descarga de la mercancía. De esta forma, se garantiza que la entrega se realice si modificar las propiedades de los productos.

Tipos de vehículos para el transporte a temperatura controlada

No todos los vehículos resultan adecuados para transportar productos perecederos. Con el objetivo de mantener la temperatura que establece la ley para la conservación de este tipo de mercancías, se definen los siguientes tipos de vehículos de transporte.

Vehículo isotermo: es un vehículo con un habitáculo dotado de paredes aislantes, incluyendo suelo, puertas y techo. Gracias a ello, se reduce considerablemente el intercambio de calor entre el interior y el exterior.

Vehículo refrigerado: es un tipo de vehículo isotermo que permite disminuir la temperatura del interior del habitáculo y de conservarla para una temperatura exterior media de entre 30 y -20 °C, en función del tipo de vehículo refrigerado del que se trate.

Vehículo frigorífico: es un tipo de vehículo isotermo que cuenta con un dispositivo de producción de frío y que permite reducir la temperatura interior y de mantenerla siempre dentro de un intervalo de entre 12 y -20 °C, en función del tipo de vehículo utilizado.

Vehículo calorífico: es un tipo de vehículo isotermo que dispone de un dispositivo que genera calor y que permite aumentar la temperatura del interior y mantenerla durante 12 horas aproximadamente a una temperatura constante y nunca por debajo de los 12 °C.