Los biobancos son bancos de almacenamiento de muestras para su posterior utilización en investigaciones biomédicas.

La necesidad de su creación se debió al éxito que estaban teniendo los estudios de investigación en biomedicina con su consecuente necesidad de muestras representativas. Cada vez eran más los laboratorios dedicados a esta materia, lo que hizo que los intercambios de muestras fuesen más frecuentas y se hizo necesario un control sobre estos.

Su principal finalidad a la hora de su constitución fue la mejora del conocimiento de enfermedades oncológicas, infecciosas y poco frecuentes o “raras’’, y se diferenció de los tradicionales métodos de almacenamiento de muestras en su alto compromiso, y en su transparencia y forma abierta de tratar la información y a los pacientes.

Las muestras biológicas humanas y la información a ellas referente son datos que en ocasiones incluyen datos genéticos, por lo que se les aplica medidas de seguridad establecidas por la normativa específica que regula la protección de datos de carácter personal. La cesión de estas muestras y los datos asociados a las mismas, a investigadores comunitarios o extracomunitarios, se realiza de modo no identificable, por lo que solo se informará la muestra asociada a datos genéricos y codificados, que hará imposible conocer a la persona que se identifica con dichas muestras. Además, todo estudio en el que participen muestras biológicas humanas se autorizará previamente por el Comité de ética referente.

Muchos de los avances recogidos en los últimos años en la medicina son gracias, justamente, a estos estudios realizados por los biobancos, por lo que en la actualidad es la organización más indicada para la realización de estos intercambios para la comunidad científica.